Tengo un buen amigo, avispado e inteligente como nadie, que dirige un importante cotarro inmobiliario en España. En noviembre del año pasado, creo recordar, mantuvimos una acalorada discusión sobre la situación del mercado inmobiliario en España (me gusta decir España, suena bien: ¡España, España, España!).
Mis tesis eran, evidentemente, que el mercado estaba demasiado inflado, que no se ajustaba a una demanda real (para vivir), que entre las ayudas públicas y los bajos tipos de interés habíamos creado un monstruo que no tenía sentido, que el armagedón se cernía sobre la opulencia inmobiliaria, que no era oro todo lo que relucía, que lo sensato era salirse ahora mismo, etc (¡ay, si alguno me hubiera hecho caso antes! Ahora no se oirían tanto rechinar de dientes).
Mi amigo, acérrimo partidario de proseguir con la inversión en bienes inmuebles a toda costa (sobre todo eso, a la costa), zanjó de pronto el debate con una pregunta que –hube de reconocer- me dejó K.O. y fuera de combate.
- Manuel, ¿crees que si el mercado fuera a derrumbarse como dices, Fernando Martín iba a pagar 4.000 millones por FADESA? ¿Crees de verdad que los bancos se iban a prestar a financiar esa operación? ¿Crees que Martín y sus asesores son tontos de remate, que se arriesgarían a esta operación si tuvieran la más mínima duda de que el mercado todavía va a seguir creciendo?
Me quedé mudo. Efectivamente aquella compra de FADESA se me antojó desde un principio un disparate que rompía todos mis cálculos y destrozaba mis previsiones. Simplemente me rompía los esquemas. Le reconocí a mi amigo que sí, que le concedía que aquello era un síntoma claro de apuesta por el futuro del sector, y que me costaba entender que la banca se arriesgara e involucrara en la operación de una forma tan compulsiva. Supuse que manejarían alguna información oculta que los mortales ignorábamos.
Aquel día no pude contestar querido amigo, hoy, 9 meses más tarde, la realidad lo hace por mi.
Pobre Fernando Martín, si me hubiera hecho caso ahora mismo estaría tan feliz con su familia disfrutando del verano en la bahía menorquina tomando el sol sobre la cubierta del yate.

¿Con qué dinero? El IRPF recauda menos, el IVA recauda menos, la SS recauda menos, el IS recauda menos… Aumentan las prestaciones por desempleo, aumentan los ERE, aumenta el coste de la deuda…
Estoy esperando a que me venga un amigo socialista y me diga:
Y esta vez no me quedaré callado esperando 9 meses a que la realidad conteste por mi.
La respuesta es clara y nítida:
- Sí, lo creo

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